80th annual academy awards (2008)

by zEke

80th annual academy awards posterI am ready to chew the 80th annual academy awards on abc with some people, some I know well, some I do not. Being myself one of those movie goers, and reviewer, that does not particularly like this grotesque circus, among friends that will keep me entertained, I will definitely survive to yet another long and boring nonsense show.

The host this year is Jon Stewart, this funny guy from the daily show (1996) I do not really get, but then again, I do not get most of those showmen everyone else does. Anyways, we have plenty of drinks and food, and everyone around me is carrying a smile. The night is promising. It is time now to see if favorites no country for old men (2007) and there will be blood (2007) will reign or if juno (2007) will raise an indie voice. No speculations no more, the show is about to begin and I am here to write about it live. Continue reading

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nip/tuck (2003)

by zEke

nip/tuck posterHace ya algunos días que quería comenzar a hablar, además de películas y documentales, de mi otra gran pasión durante mis días de enclaustramiento, y es que Zamora no se conquistó en una hora, las series de televisión. Que gran invento son, y que gran invento inmortalizarlas en formato digital. Uno puede disfrutar de series de hoy y de ayer, a su ritmo, sin interrupciones publicitarias, sin prisa, sin pausa. Así, recientemente he digerido las primeras cuatro temporadas de nip/tuck en formato digital. Justo a tiempo de disfrutar de la quinta temporada semanalmente en FX.

La base argumental de nip/tuck es bien sencilla. Por un lado tenemos al Dr. Sean McNamara (Dylan Walsh), casado con Julia McNamara (Joely Richardson), padre de Matt MacNamara (John Hensley) y Annie McNamara (Kelsey Batelaan). Por otro lado tenemos al Dr. Christian Troy (Julian McMahon), soltero y sin compromiso. Ambos cirujanos plásticos, socios, amigos y residentes en Miami. Y aún así, tan parecidos como el día y la noche. Sean es un responsable padre de familia, mientras Christian es un mujeriego empedernido tan superficial como egotista. Julia, la esposa que sacrificó su carrera médica profesional por el bienestar de su familia, y Matt, el adolescente perdido, resultan también pilares importantes. Además de ellos, la Dr. Liz Cruz (Roma Maffia), anestesista y lesbiana, y Kimber Henry (Kelly Carlson), indefinible, cierran el círculo íntimo de nip/tuck. Un elenco que sobrevive, casi siempre, a la inverisimilitud de algunos momentos y resuelve con moderada dignidad cuanto le echan.

La estructura de cada capítulo es siempre, salvo en contadas excepciones, la misma. “Tell me what you don’t like about yourself?” Así comienzan Sean y Christian cada una de sus consultas. Consultas que derivan en operaciones que van desde mamoplastias y liposucciones hasta lo más extravagante e inverosímil que a uno se le pueda ocurrir. Todas ellas en vivo y en directo, y aderezadas con una selección musical a tener en cuenta. No resulta sorprendente, sino todo lo contrario, que Sean y Christian encuentren en sus pacientes muchas de las respuestas que ansían. Esto, aunque esperable, se convierte muchas veces en el punto débil de la serie que, ciertamente, se hace repetitiva y previsible. Repetitiva aunque soportable. Además, no es necesario ver todos y cada uno de los capítulos para seguir el hilo argumental de la serie, pues a diferencia de series como por ejemplo prision break (2005) o heroes (2006), en ocasiones, no pasa absolutamente nada.

La primera temporada, probablemente, y por motivos obvios la mejor hasta la fecha, dibujó con cuidado un escenario en el que tenía cabida de todo, infidelidades, homosexualidad, pederastia, violencia doméstica, drogas, y un largo etcétera de melodías polémicas. Aunque, es evidentemente la primera de ellas la más recurrente. ¿Tan infieles somos? Si uno busca la respuesta en la inspiración de muchos guionistas la respuesta es afirmativa. Eso sí, ya desde el principio se detecta un cierto favoritismo, totalmente premeditado, en forma de razonamiento desmesurado, hacia los deslices de Sean y Julia. No quisiera desvelar mucho más del hilo argumental de la serie, aunque sí me gustaría decir algo más de cada una de las temporadas. La segunda temporada se caracteriza primero, por ser peor que la segunda, y segundo, por desvelar un secreto a voces que convertirá a Christian en un miembro más, si cabe, de la familia McNamara. La tercera temporada es, con diferencia, la peor, y lo es no sólo porque se inventan un violador en serie que pretende liberar al mundo de su maldición (i.e. “Beauty is a curse on the world. It keeps us from seeing who the real monsters are.”) oculto tras una máscara de cerámica, sino porque la identidad de éste puede anticiparse en el primer capítulo de la misma. La cuarta temporada, a pesar de lidiar de nuevo con policías y ladrones, recupera la esencia de la primera temporada, que tan cuidadosamente esboza la sociedad materialista en la que sobrevivimos. Con ella Sean y Christian se despiden de Miami rumbo a la cuna de la cirugía estética en Estados Unidos, Los Angeles.

Si algo llama la atención de la serie, además de su gusto por argumentos polémicos, es su estilo. Estilo vanguardista que se pone de manifiesto sobre todo en el cuidadoso diseño de interiores. El apartamento de Christian y la sede de MCNAMARA/TROY son claros ejemplos de la influencia de los amigos pijos de los productores. Cuidado también está el vestuario de los personajes, todos ellos muy guapos, quizás demasiado, aunque como no lo van a ser, ¿alguien ha visto un dentista sin dientes? La banda sonora no original, repleta de buena música, sobre todo para el paladar de los amantes del chill out, es digna también de mención, hasta el punto de que está a la venta por ahí. En definitiva, todo muy bonito de ver y escuchar.

Al cabo de unas cuantas temporadas, la mayoría de series cuyo hilo argumental más importante es el que se extiende en el tiempo, y el espacio, son iguales en cuanto a los temas que tratan. Poco importa si nos enfrentamos a abogados, a médicos o a policías. La diferencia reside en el cómo, y es ahí donde se encuentra el secreto de nip/tuck, una serie que no aporta nada nuevo al panorama actual pero que entretendrá a más de uno, siempre y cuando no haga ojos ciegos, ni oídos sordos, a la superficialidad que nos rodea.

Para las deadhours de los que se imaginan con cuerpos más esbeltos.

deadrate: δair

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