it’s a wonderful life (1946)

by zEke

it’s a wonderful life posterSiguiendo el consejo de mis amigos de La Off-Off Crítica decidí enfrentarme de nuevo a una de las películas más repetidas en la Navidad de los diferentes canales de televisón estadounidenses. Más repetida porque por el camino se perdieron los derechos de autor de la película y pasó a ser de dominio público. A pesar de que hoy por hoy eso parece resuelto no necesité desplazarme al videoclub para disfrutar de este peculiar cuento de Navidad. Cuento de Navidad del que ya había gozado, pero ha llovido tanto desde entonces, que apenas recordaba, tanto haberla visto como haber gozado de ella.

La película es eso, un cuento de Navidad, aunque sólo es Navidad durante su última media hora. Hasta entonces nos cuenta los ires y venires de George Bailey (James Steward), un joven soñador que se imagina lejos de Bedford Fall desde pequeño. Bedford Fall, que por uve o por be, además de por su buen corazón, nunca será capaz de abandonar. Hasta que un buen día, un desafortunado contratiempo convierte la vida de Bailey en un callejón sin salida que lo lleva a plantearse a renunciar a lo único de lo que depende el resto. Clarence (Henry Travers), un ángel de segunda, es el encargado de intentar encauzar la vida de Bailey a cambio de sus anheladas alas.

La película, que pasó inicialmente tan inadvertida como la historia original de Philip Van Doren Stern (fue una postal de Navidad antes que un guión cinematográfico y un cuento impreso), ha ido ganando adeptos con el paso del tiempo. Y lo cierto es que a un servidor no le estraña, pues son muchos los George Bailey que conoce. Cierto es que con el paso de los años el mundo es cada vez más pequeño y las oportunidades mayores. Cierto es que el precio de los sueños es cada vez más asequible si uno se aplica. Pero cuántos dejan de perseguirlos porque la vida los pone constantemente en la tesitura de tener que decidir. La inercia nos arrastra muchas veces hacia una vida que no es necesariamente la que habíamos soñado. Esto no es ni bueno ni malo, sino todo lo contrario. Esto es precisamente lo que esconde la vida de George Bailey, a quien su buen corazón, otros tendrán otros motivos, lo lleva a anteponer siempre las necesidades de los demás a las suyas propias, lo que le acaba haciendo renunciar a sus sueños.

El tratamiento que Frank Capra le da a la historia de Stern es en líneas generales, y sin querer engañar a nadie, cursi. Pero que nadie se asuste, pues esto es un cuento de Navidad, y hasta cierto punto este calificativo es esperable. Capra lo sabe e intenta distraerse todo lo que puede. Así, a pesar de que los primeros noventa minutos nos sonríen complacientemente, la última media hora de película, en la que Bailey se enfrenta a una realidad sin su persona y su impacto, brilla por su oscuridad a pesar de contar con un aspirante a ángel en pantalla.

Steward ayuda y mucho, bien haciéndonos reír, bien haciéndonos llorar. Ayuda tanto y es tan protagonista que el resto pasa desapercibido, incluído Donna Reed de from here to eternity (1953).

Una película que no es tan buena como pretenden hacernos creer pero sí nos deja a todos con un excelente sabor de boca, pues al final del día, el que no se consuela es porque no quiere.

Para las deadhours de los que están cansados de hacer siempre lo mismo.

deadrate: γood

official site | imdb

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1 Comment

  1. ME GUSTARIA VEZ ESA PELICULA DE ESA DOS PAREJAS POR FAVOR ME LOS PUEDNE ENVIAR A MI CORREO GRACIAS


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