raiders of the lost ark (1981)
by zEke
A la década de los ochenta pertenece, a pesar de la inminente indiana jones and the kingdom of the crystal skull (2008 ), el fenómeno que revolucionó el cine de aventuras de la mano de un arqueólogo que repartía su tiempo entre sus estudiantes y el resto del mundo. Revolución que, por más que nos pese a algunos, se atenuó con el tiempo. Y es que el cine de aventuras ya no es lo que fue.
raiders of the lost ark es la primera aparición en la gran pantalla del Dr. Henry Walton Jones, Jr., por todos conocidos como Indiana Jones. Dos apariciones más en menos de diez años. Es sin duda la caracterización del personaje uno de los secretos del éxito de la saga concebida por George Lucas, primero, y Steven Spielberg, después. Jones es mujeriego, sinvergüenza, perdonavidas, pero adorable. James Bond con un látigo como único chisme y un guardarropía mucho más limitado. Si, Jones es Bond sin afeitar. Y Harrison Ford lo entiende a la perfección y convierte el personaje en una mezcla entre Bond y Han Solo, al que por aquel entonces conocía a la perfección.
La historia, no nos queramos engañar, es sobre todo una excusa para encadenar un sinfín de escenas de acción, casi siempre basadas en la huída del personaje. Excusa, sí, pero resultona. Los nazis están detrás del Arca de la Alianza con la que convertir su armada en invencible. Jones es convencido de que su ayuda es imprescindible para evitar tal acontecimiento y se embarca en su primera gran aventura. Para ello auna fuerzas con Marion Ravenwood (Karen Allen), antiguo amor e hija de su mentor. Tan sencillo como eso y un viaje alrededor del mundo con escalas en Perú, Nepal y Egipto.
No sólo la forma de viajar de Jones se recuerda. Una delgada línea roja sobre un viejo mapa. Son muchos los momentos memorables de una, a priori, dudosa apuesta. Apuesta que hace gala también de cinismo y no disimula cierto gusto por lo macabro, como si de un ejemplo de serie B se tratara. El sorprendente resultado se resume en el inesperado éxito de la escena en la que Jones dispara en El Cairo a un espadero como el que no quiere la cosa en lo que parecía iba a ser un gran duelo. Al parecer, del todo improvisada. La historia de amor es también poco convencional. Poco convencional y como todo en la película, canalla.
La primera aventura de Jones ha envejecido bien porque el cine de aventuras decidió irse por otros derroteros. Así, se la mira siempre con cierta nostalgia. Es una buena película, eso es innegable, pero lo es por lo que supuso y porque nadie se ha dedicado a ahondar en una fórmula que en la década de los ochenta funcionó también con propuestas como the goonies (1984) y romancing the stone (1985).
En fin, un divertimento a base de huídas. Perseguidores y perseguidos al servicio del entretenimiento de los que no necesitan argumentos enrebesados para justificar venturas y desventuras por doquier.
Para las deadhours de los inquietos.
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3 Comments
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¡Qué gran película!. Por cierto, mola la frase de reclamo del cartel:
“De los creadores de Tiburón y La Guerra de las Galaxias”.
pues sí, si al final el cine de entretenimiento como tal, va a ser que lo inventaron ellos…
¿Qué película es “Tras el corazón verde”?
La verdad es que sí; esta película fue la reinvención del cine de aventura.