by zEke
De vez en cuando una película experimental, ya sea por uve o por be, alcanza canales de distribución convencionales y sobrevive lejos de su hábitat. En este caso la uve, o la be, no es otra que Ellen Page. Recuerdo el caso de requiem for a dream (2000) y algun otro mucho más fácil de olvidar. He aquí un nuevo ejemplo de cine no convencional a lomos de un formato harto original a pesar de que su argumento, por manido, no pretende sorprender.
El planteamiento argumental de the tracey fragments es de lo más sencillo. El hermano pequeño de la adolescente Tracey Berkowitz (Ellen Page) ha desaparecido y Tracey, a bordo de un autobús, se ha propuesto encontrarlo. Eso en cuanto al planteamiento argumental, y si sólo fuera por eso la película pasaría del todo desapercibida, a un servidor y a la mayoría. Pero en su búsqueda, Tracey se distrae una vez sí y otra vez también en los fragmentos que conforman la realidad que la envuelve, su autoritario padre, su pasiva madre, su alternativo novio, sus opresores compañeros de instituto, los marginados pasajeros del autobús. Y es precisamente en esos fragmentos donde uno encuentra el elemento diferenciador de una historia tantas veces contada.
Bruce McDonald, director canadiense que en su día dirigiera hard core logo (1996), la version punk the this is spinal tap (1984), está detras de la cámara, debería decir cámaras. No es normal encontrarse con un producto de esta índole a estas alturas de la película. Lo digo porque si bien the trace fragments pudiera parecer por su vertiente innovadora el fruto de un recién llegado lo es de un cineasta menor pero altamente curtido ya en estas lides. Innovadora sí, aunque mucho me temo que infumable para la mayoría.
Para contarnos la historia de Tracey, McDonald no duda en, haciendo honor al título de su experimento, fragmentar la pantalla tantas veces como cree oportuno para mostrarnos a la vez diferentes ángulos de una misma escena, elementos estáticos, o incluso causas y/o consecuencias de lo que le ocupa. Además los fragmentos van y vienen al ritmo de los acontecimientos, se hacen grandes y pequeños al son del grupo canadiense de rock independiente Broken Social Scene entre otros. En definitiva, constituyen una nueva dimensión a través de la cual McDonald nos bombardea con los matices que dibujan la historia. Y que mejor que fragmentos para describir el caos que acontece en la cabeza de una adolescente. Y es que ese, es el objetivo último de McDonald.
Page es, sin duda, la actriz de moda. Y lo es pese a su corta edad. Y lo es porque lo mismo le da jugar a ser mujer fatal en hard candy (2005), que hacerse invisible en x-men: the last stand (2006), o embutida en camisetas de rallas quedarse embarazada en juno (2007). Lo cierto es que Juno MacGuff y Tracey Berkowitz son bien parecidas y no sólo físicamente, si bien Tracey respira un ambiente más agridulce. Todo esto para decir que Page se desenvuelve bien con un personaje que no le es del todo desconocido. Corre el riesgo de encasillarse mientras no decida colgar los calcetines de rallas. De momento su nuevo proyecto smart people (2008) apunta en la misma dirección, y yo encantado.
Ciertamente una película que me ha gustado a mí, y a la que doy el visto bueno, pero que hará las delicias de pocos. Sólo de aquellos dispuestos a combatir lo mareante del asunto. Mareos que, por cierto, poco tienen que ver con los que regalaba cloverfield (2007).
Para las deadhours de los que disfrutan haciendo puzzles haga frío o haga calor.
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1 Comment(s)
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Page no va a colgar los calcetines de rayas porque es lesbiana. Es una de esas típicas actrices atrapa-bobos que cree que con papeles intensos y densos se puede ganar un Óscar. La mujer es más hombre que mi padre y es evidente que en todos sus filmes sale con pantalones porque, o bien se quemó las piernas en un microondas o de plano le gusta el chocho.
Es así de sencillo. Más bien, me parece que Ellen es un buen actor. Pero actriz, actriz Jodie Foster, que no necesita ponerse pantalones ni hacerse notar tanto para destacar como primera estrella.