the host (2006)
by zEke
the host es una película con monstruo. Así, a grandes rasgos se trata de un híbrido entre una película con monstruo gigante (esto es, kaiju, y por antonomasia cualquier aparición de Godzilla en la gran pantalla) y una película con monstruo no tanto (esto es, alien (1980) y sucedáneos). Por las dimensiones del susodicho lo primero, y por como se suceden los acontecimientos lo segundo. Puestos a comparar, a mí me recuerda a Pulgarcito, buey incluído.
Sirva de adelanto que cuantos pretendan tomarse la película en serio cometen un error. Ni siquiera Joon-ho Bong, responsable de la criatura y director también de la recomendable memories of murder (2003), parece tomarse en serio a sí mismo. Y es ahí precisamente donde reside el encanto de lo que nos cuenta, en lo absurdo de la forma, pero a la vez entretenido. No hay el afán de ser fiel a lo hipotético que uno detecta en, por ejemplo, y sin ir más lejos, la epiléptica cloverfield (200
, y esto es sinónimo de libertad cinematográfica, de travesura.
Años después de producirse un vertido de sustancias tóxicas en el río Han en Seoul un monstruo emerge de sus aguas. Sin quererlo ni beberlo, Park Gang-du (Kang-ho Song), el patoso dependiente de un quiosco se ve envuelto en una surreal cruzada para salvar la vida de su hija tras serle arrebatada de su amparo por el monstruo. Esto, junto a su pacato padre, su hermano, un universitario fracasado, y su hermana, medalla de bronce en tiro con arco.
El monstruo, la verdad, no es tan grande como cabría esperar y, hasta cierto punto, su origen lo conviente también en mártir. Origen éste nada condescendiente con el clima ya de por sí reacio hacia el imperio estadounidense que se respira en Korea del Sur. Es, por ejemplo, un estadounidense quien da la orden de verter las sustancias tóxicas al río. Mas que caracterizado, el imperio esta caricaturizado, lo que casa perfectamente con el tono sarcástico, grotesco si me permiten, del resultado final. Es curioso que a diferencia de la mayoría de películas de monstruos no lo esconden y nos lo muestran de buenas a primeras y a plena luz del día.
Kang-ho Son, como el resto de sus compañeros, se despacha a gusto con un personaje rídiculo, a propósito, que le permite sobreactuar sin miedo a dar la nota. La nota la da quizás la banda sonora.
Un divertimento sin más. Eso sí, a pesar del envoltorio, la película no esconde la importancia del núcleo familiar en el cine surkoreano y el pesimismo que emanan la mayoría de sus producciones.
Para las deadhours de los que no reciclan, fans de la mascarilla de Michael Jackson, y familiares y amigos de Antonio Rebollo.
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