by zEke
Hay momentos en la vida, en la mía y en la tuya, en los que uno se encuentra perdido, en un callejón sin salida. Esperando a que suceda aquello que le permita coger de nuevo las riendas de su existencia. Aquello puede ser cualquier cosa, desde la llamada de teléfono que lleva uno esperando desde tiempos ha, hasta un nuevo, diferente y moderno corte de pelo. En el caso de shaun of the dead aquello es algo tan común hoy en día como el ataque de un sinfín de muertos vivientes.
Shaun (Simon Pegg) acaba de romper con su novia, harta ésta, entre otras cosas, de quemar su vida en The Winchester, un pub en el que Shaun se reúne un día sí y otro también con Ed (Nick Frost) su mejor amigo y compañero de piso. Shaun hace tiempo que vive distante de su madre y su padrastro. Shaun trabaja en una tienda de electródomesticos en la que empleados mucho más jóvenes que él se lo toman por el pito del sereno. En pocas palabras, Shaun es un perdedor. Lo es hasta hoy, día en el que ha decidido reconciliarse con su novia, y dar un nuevo sentido a su existencia. Y para ello contará con la inestimable ayuda de un pueblo infestado de muertos vivientes a los que deberá hacer frente en compañía de los suyos.
El guión lo firman Pegg y Edward Wright, quien además dirige. Ambos se dieron a conocer con la recomendable comedia de situación británica spaced (1999). El resultado son poco más de noventa minutos en los que hay lugar para el legado tanto de George A. Romero (dawn of the dead (1978) es suya) como de los Monty Python. Si algo diferencia shaun of the dead del resto de películas infestadas de muertos vivientes esto es su humor, muy británico, mucho. Tanto que en lugar de distraerse en hacernos reír con situaciones deliberadamente inverosímiles, lo consigue, con más acierto que otra cosa, añadiendo a la cotidianidad que todos compartimos el factor zombi. Huelga decir que comparar ésta con una de zombis (2003) sería como comparar el Guernica con el garabato que parí en una revista del corazón la semana pasad mientras esperaba mi turno en el dentista. La película cuenta con un reparto decente, esto es digerible y capaz de hacernos reir, y un sinfín de extras haciendo lo mismo que muchos de nosotros, pero maquillados para la ocasión.
A pesar de la sangre y las vísceras la película es también una comedia romántica. Y como tal no deja de ser mediocre en su primera parte, hasta que los infestados dejan de ocupar el fondo sobre el que se mueven los protagonistas y adquieren protagonismo.
shaun of the dead, incomprensiblemente zombies party en España no es una película para morirse de risa, tal y como sentecia su título en Argentina (en España, muertos de risa (1999) pertenece a Álex de la Iglesia) pero es ciertamente recomendable a todo aquel que quiera pasar un rato entretenido y desvergonzado. De verdad, lo de las traducciones (en este caso no traducción) de los títulos de las películas no hay quien lo entienda.
Para las deadhours de los que esperan una señal del más allá para coger el toro por los cuernos.
deadrate: γood
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