hitman (2007)
by zEke
Podría comenzar haciendo hincapié en la mediocricidad de todos y cada uno de los videojuegos que hasta ahora han dado el salto a la gran pantalla. Salto mortal me atrevería a decir, porque ninguna de estas adaptaciones ha gozado del beneplácito ni de la crítica ni del público. A lo más, indiferencia, que ya es algo si uno tiene en cuenta títulos como street fighter (1994), lara croft: tomb rider (2001) o super mario bros (1983). Pues bien, a todos aquellos que todavía albergan una esperanza, les recomendaría que hicieran algo útil, castillos de naipes por ejemplo, durante los escasos noventa minutos, y gracias, que dura hitman.
En cuanto al videojugo, cuatro son los capítulos hasta la fecha de una serie altamente influenciada por los asesinos de Luc Besson y Quentin Tarantino. Y lo cierto es que, si más no, resulta interesante. Nuestro objetivo es llevar a cabo todos y cada uno de los trabajos que se nos encomiendan, al son de una banda sonora basada en piezas clásicas, haciendo el menor ruido posible y así convertirnos en un asesino silencioso. Pues bien, parece imposible, y más después de haber sido testigo de productos tan irrelevantes pero entretenidos como shoot ‘em up (2007), que Skip Wood, guionista, y Xavier Gens, director, no fueran capaces de orquestar algo decente. Parece imposible, pero, a las pruebas me remito, no lo es.
47 (Timothy Oliphant) es un asesino a sueldo que trabaja para una misteriosa agencia que lo mantiene entretenido alrededor del mundo. En San Petersburgo, 47 recibe la orden de llevar a cabo un asesinato que lo convierte en la cabeza de turco de una conspiración política. Para limpiar su nombre deberá cuidar de Nika Boronina (Olga Kurylenko) y hacer frente a la policía secreta rusa, a dos agentes de la interpol y a otros agentes calvos a los que, al igual que a él, le tatuaron un código de barras en la parte de atrás de la cabeza cuando eran niños.
La casi hora y media que dura poco dice sobre el origen de la organización para la que trabaja 47. Dice poco también, por no decir nada, del pasado de 47, lo que, por otro lado, no es necesariamente dañino. No lo sería si Gens fuera capaz de firmar una decente película de acción, pero no nos engañemos, no lo es. Y no lo es porque se toma demasiado en serio a sí mismo y se distrae una y otra vez con un argumento ya no vacío, sino ridículo, y una historia de amor, y perdón por el atrevimiento, que da grima.
El reparto está a la altura de la mediocricidad de la producción. Oliphant demuestra que lo que mejor sabe hacer es mirar al suelo. Aunque, qué se le puede pedir a alguien que debe interpretar a un personaje que, a pesar de afeitarse la cabeza y lucir un tatuaje en ella, pasa desapercibido una vez sí y otra vez también. Kurylenko, por su parte, demuestra que no tiene ningún inconveniente en desnudarse gratuitamente.
En fin, una película que pasará sin pena ni gloria por nuestros corazones y que aquellos que la veamos seremos capaces de olvidarla, con suerte, en un abrir y cerrar de ojos.
Para las deadhours de los que prefieren los tatuajes faciales.
deadrate: εad
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