el método (2005)
El Fondo Monetario Internacional y el Banco Mundial son a día de hoy, y a ojos del proletariado, el emblema del capitalismo radical en el que las multinacionales, amparadas en su poder económico, hacen y deshacen a sus anchas. El sistema, aparentemente invencible, promueve la competencia en todos y cada uno de los ámbitos de la vida. Conseguir situarse más arriba o más abajo depende muchas veces de la capacidad que cada uno tiene de competir. Esto siempre y cuando uno descarte la vida contemplativa como opción y se deje llevar por la ambición que el sistema planta en el seno de los individuos. La historia de el método pretende ser una representación de las consecuencias que el sistema capitalista tiene en las personas que deciden jugar el juego que éste propone y pretenden ganar.
Siete aspirantes a un prestigioso puesto de trabajo en una multinacional son sometidos a un proceso de selección en la sede que la empresa tiene en lo alto de un rascacielos en Madrid mientras en el exterior miles de manifestantes protestan en contra del BM y el FMI. El método utilizado en el proceso de selección, el método Gronhölm, consiste en poner a prueba las aptitudes de los candidatos mientras éstos hacen frente a una serie de hipotéticas situaciones que ponen a prueba hasta donde están dispuestos a llegar para conseguir el puesto de trabajo.
La película está basada en la obra de teatro de Jordi Galcerán, el método gronhölm, una comedia de éxito en los teatros españoles con muchas menos pretensiones que la película. Es precisamente la adaptación el punto más débil del largometraje. Primero, el acierto de convertir la historia en un drama es discutible principalmente porque se toma a sí misma demasiado en serio; segundo, algunas de las situaciones son completamente inverosímiles y restan credibilidad al resto de la historia; y tercero, el contexto espacial y temporal, en realidad, no aporta gran cosa.
A pesar de todo, el guión es lo suficientemente digerible como para mantener la atención del espectador durante toda la película pese a desarrollarse ésta, mayormente, entre las cuatro paredes de una de las salas de reuniones de la susodicha multinacional. Y esto gracias a algunas de las interpretaciones llevadas a cabo por un irregular reparto. Siendo una película de personajes es pertiente hablar brevemente de sus actores. Eduard Fernández es, sin duda alguna, el que resuelve de forma más acertada su intervención en la película y, en ocasiones, está muy por encima del resto en cuanto a su nivel interpretativo. Ernesto Alterio aporta acertadamente la dosis de humor necesaria para rescatar al espectador en los momentos menos afortunados de la adaptación. Los demás, destacan precisamente por no destacar, siendo especialmete mediocres, que no malas, las actuaciones de Eduardo Noriega y Najwa Nimri.
Para las deadhours de aquellos que nunca irían a ver la obra original.
deadrate: δair
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1 Comment(s)
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Jordi Galcerán declaró que el film no tiene nada que ver con su obra de teatro, así que yo…
Salvando las evidentes diferencias, quizás todas, me recordó a la entrevista en AMC! Jeje!