by zEke
En incontables ocasiones el hombre moderno se ha cuestionado acerca de algo tan evidente en nuestros días, la revolución tecnológica y la incapacidad humana de asimilarla. Prueba de ello son la infinidad de manifestaciones artísticas que plantean las inciertas consecuencias de la normalización de la inteligencia artificial. Novelas de ciencia ficción como i, robot (1950) de Isaac Asimov y do androids dream of electric shep? (1968) de Philip K. Dick, novelas ambas que posteriormente se vieron recompensadas con mayor o menor suerte con el salto a la gran pantalla; películas como matrix o 2001: a space oddisey; cómics, manga, etc. No es de estrañar que sea desde Japón, cuna del desarrollo tecnológico, desde donde nos llegan algunas de las más profundas reflexiones en forma, como cabría de esperar, de animación.
ghost in the shell es la primera película de animación japonesa estrenada en Japón (1995), Reino Unido (1995) y Estados Unidos (1996) y, a pesar de pasar desapercibida en taquilla, se convierte posteriormente en una obra de culto de la ciencia ficción gracias a la difusión de sus ediciones en VHS y DVD basada en el boca a boca. El estreno de la película coincide con una expansión global del cine de animación japonés a nivel mundial durante la segunda mitad de los años noventa del que participan, entre otras, las obras del oscarizado por spirited away (2001) Hayao Miyazaki y, en menor escala, del mismo Mamoru Oshii, responsable de ghost in the shell y su secuela.
La película cuenta la historia de la comandante y androide Motoko Kusanagi, el androide Batou, y el humano Togusa mientras persiguen al Titiritero, un terrorista informático capaz de campar a su aire por una presumiblemente infranqueable red global a la que tanto humanos como androides están conectados. La película se alimenta también de una enrevesada trama política paralela que pretende responder, por extrapolación, algunas de las respuestas que quedan sin contestar. El producto final puede resultar espeso para aquellos no familiarizados con la ciencia ficción y se hace necesario más de un visionado para asimilar todo aquello que es asimilable, el resto depende de cada uno…
El largometraje propone una animación impactante y cuidada, aliñada con un sonido que, por momentos, y si uno se deja llevar, es embriagador. Pero no son, ni el enmarañado argumento, ni la acción, ni la esmerada animación lo que uno recuerda con mayor intensidad, sino que, al igual que en el caso de la película basada en la obra de Philip K. Dick, es la profundidad de las reflexiones filosóficas de un androide, en este caso la comandante Motoko Kusanagi.
¿Dónde soy? ¿Quién soy? ¿Quiénes somos?
Para las deadhours de los ya iniciados en el cine de animación japonés o en la ciencia ficción rocambolesca.
deadrate: βery good
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